DRAMA CRITICA

Crítica: “La caída de los dioses” en las Naves del Español

Vanesa

16 septiembre 2011

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Jugando mal una buena mano

El pasado 25 de Agosto llegó a las Naves del Español tras su estreno en Valladolid y su paso por el Festival Grec de Barcelona, el último montaje de Tomaz Pandur “La caída de los dioses”, la adaptación de la película homónima de Luchino Visconti.

Antes de entrar en valoraciones, he de decir que es completamente recomendable, por no decir obligatorio, ver la película para acabar de comprender el argumento, ya que en la adaptación de Pandur los recortes de guión hacen difícil la comprensión de algunas escenas, y saber de dónde vienen y a donde van, tanto la trama, como los personajes, siendo más bien un homenaje que en una adaptación.

Dicho esto, me sorprenden varias contradicciones en el planteamiento en esta partida de póker en la que Visconti jugaba poco a poco la partida e iba resolviendo partes, y sorprendiendo mostrándonos en pequeñas dosis las facetas de sus protagonistas, pero el director esloveno muestra desde la primera escena sus cartas, haciendo de los complicadísimos personajes de Martin o Sophie, dos previsibles desgraciados a los que desenmascara demasiado pronto dejándoles sin evolución.

Además, me desconcierta que la intención fuera y cito textualmente “que todo pase por las profundidades emocionales de los personajes” ya que debido a la estructura de la función, donde el personaje de Janek (Emilio Gavira), que hace las veces de apuntador y director, entre otros, rompe las escenas y el clima, desubicando completamente al espectador, y también al actor, quebrando la emotividad de las escenas y se convierte en un recurso repetitivo.

Si añadimos a esto que los personajes más fuertes de la función se expresan a través del grito como Sophie, interpretada por una Belén Rueda demasiado dulce, y sin la entidad suficiente sobre la escena para un papel creado para na mujer más dura en todos los sentidos, y que no llega a la fuerza, ni al dramatismo requieridos, y no es la única, también le ocurre al personaje de Martin, interpretado por Pablo Rivero, que al igual que su compañera, se desgañita más que se desgarra.

Sin embargo, sí que hay actores que sobresalen con magníficas actuaciones como Manuel de Blas y Fernando Cayo, en los papeles Konstantin y Aschenbach, dos personajes muy sólidos y realizados con una asombrosa naturalidad, que dejan sobre las tablas escenas merecedoras de ser recordadas como la muerte de Konstantin, adaptada, y también he de reconocerlo, con mucho acierto.

Pero, si hay un punto fuerte en el teatro de Pandur, son las escenografías de Numen, con las que son capaces de sacarse los ases de la manga que sean necesarios para fascinar al respetable, creando imágenes con una gran fuerza y absolutamente sublimes. Esta vez el eje es una cinta transportadora que hace que veamos pasar las escenas, como en una película, que junto a una tela de espejo, diferentes trucos de iluminación y un magnífico vestuario hacen de la elegancia un estandarte, mostrando un gran despliegue técnico, que ya es marca de la casa, y por el que simplemente ya merece la pena acercarse al teatro.

No puedo cerrar sin destacar la música, sobretodo el fantástico trabajo de Ramón Grau al piano, pulsando las cuerdas directamente y creando una atmósfera completamente oclusiva e inquietante que aporta la tensión necesaria para obra siendo uno de los grandes aciertos de la función.

Sin duda alguna, la apuesta era demasiado alta teniendo como precedente un clásico impecable, pero a veces se gana y también se pierde, aunque lo verdaderamente importante es seguir jugando.


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COMENTARIOS
  1. joni dijo:
    #1

    De nuevo este director me sorprende, sobre todo con la puesta en escena. Pero defraudan mucho los actores y actrices que esta vez no dan la talla, el tio de la familia tiene tonillo amater, y la prota pierde mucha fuerza en escena. Es la primera vez que veo un montaje y sus actores defraudan. No todos claro. Despues por curiosidad veo la película y mejor no confrontar. El espectáculo se queda flojo en provocación y en glamur. Visconti es la pera, inigualable, increible…
    Pandur nunca decepciona. Si te gusta el teatro siempre aprendes algo de él, como me gustaria conocerle, es el nuevo Visconti de la escena. Animo

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