DRAMA CRITICA

Crítica: “Los hijos de Kennedy”, dirigidos por Jose María Pou, en el Teatro Cofidís

Susana

21 octubre 2013

INFORMACION
  • Obra: "Los hijos de Kennedy"
  • Dónde: Teatro Cofidis (Madrid)
  • Desde: 11 de oct de 2013
  • Hasta: 03 de nov de 2013
  • Horario: De X a V a las 20.30 h., S a las 19 h. y 21.30 h. y D a las 19 h.
  • Precio: Entre 12,80 y 24 euros
  • Punt. TodosalTeatro:

Conmovedor testimonio de una época

Las imágenes del asesinato de John Fitzgerald Kennedy se proyectan en las paredes de lo que parece ser un local de los que invitan a beber en soledad. Ese terrible acontecimiento que marcó una época es el punto de partida de “Los hijos de Kennedy” de Robert Patrick. Su muerte simbolizó la caída de un sueño, quizás del Gran Sueño Americano, pero al mismo tiempo exaltó el cambio de conciencia que por entonces se estaba dando en la sociedad norteamericana. En boca de cinco de sus herederos conocemos los triunfos y frustraciones de una época, la cobardía de la guerra y el valor de la paz, los sinsabores del éxito. Cada uno de estos personajes aparece en el local con una historia que contar, con su visión de cómo fueron los hechos, los suyos, recordando con nostalgia cómo llegaron a ser quienes son y cómo lo perdieron casi todo.

Emma Suárez es Wanda, una secretaria al más puro estilo Doris Day para quien Kennedy fue no solo el presidente más joven y guapo, sino la gran esperanza del americano medio. En un momento de su intervención, magnífica hasta el final, dice: “no puedo comparar lo que yo hago con lo que él pudo llegar a hacer”.

Ariadna Gil es Rona y su testimonio llega al corazón, emociona su manera de contar en primera persona los inicios del momvimiento hippy y a este punto es difícil no hacer paralelismos con la época actual. La lucha por los derechos humanos, la resistencia pacífica, el germinar de una nueva conciencia, una nueva forma de comerciar, de pensar, de vivir, las pequeñas y grandes revueltas estudiantiles, algunas de las cuales eran sepultadas entre noticias frívolas que engañaban a las grandes masas, las ansias de libertad y el derrocamiento del Gran Sueño de cambiar el mundo.

Una expléndida Maribel Verdú es Carla, esa joven actriz que llega a Nueva York en los sesenta para ser una estrella como Marilyn Monroe, pero que es expulsada del camino al éxito mucho antes de haber empezado siquiera a transitarlo.

Fernando Cayo es Sparger, arrollador, genuíno, divertido, estremecedor. Es quien nos muestra los bajos fondos del New York underground, de la contracultura y el movimiento gay. Una extraordinaria interpretación cuyo ritmo in crescendo nos hace vibrar en la butaca.

Alex García es Mark, el soldado que representa a todos esos jóvenes que murieron, mueren y morirán en todas las guerras arrastrados a la locura, incapaces de entender el por qué de tanta matanza, el sinsentido de toda esa batalla para defender a un solo hombre.

Jose María Pou fue el encargado de traducir y adaptar “Los hijos de Kennedy” en el año 1977, en aquella ocasión dirigida por Ángel García Moreno y protagonizada por María Luisa Merlo, Pedro Civera, Marisa de Leza, Francisco Valladares, Gemma Cuervo y Amadeo Sans. En esta ocasión dirige el texto de Patrick con la maestría que le caracteriza.

“Los hijos de Kennedy” no solamente es un viaje en el tiempo a una década determinada en un país determinado donde ocurrieron grandes cosas, algunas buenas y otras terribles, también es una mirada hacia el presente. Una mirada hacia lo que somos hoy, lo que hemos conseguido a través de la acción o la holganza, el por qué de aquellas luchas, las individuales, para abrirnos paso en busca de nuestros sueños y las colectivas, las que pasan por dejar de lado el amor propio y hacer germinar un amor universal. Robert Patrick nos pone frente al espejo y nos hace preguntarnos qué fue de nuestros sueños. Un texto que remueve conciencias y que, a pesar de los años transcurridos y su aparente localismo, es tremendamente actual porque en él aparecen no solo arquetipos de personas que pudieron existir, sino trocitos de personas que existen ahora dentro de cada uno de nosotros.

No la dejen pasar. En el Teatro Cofidís.


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COMENTARIOS
  1. keiko dijo:
    #1

    Que ganas de ir a verla!

  2. Blanche dijo:
    #2

    Se me hace la boca agua. Una cita ineludible!

  3. Alfredo dijo:
    #3

    Un petardo infumable. No tiren el dinero

    • MARISA dijo:

      COMPLETAMENTE DE ACUERDO CONTIGO, ALFREDO. ME ABURRÍ MUCHÍSIMO DURANTE ESTA OBRA, IBA ENTUSIASMADA PENSANDO QUE SERÍA MARAVILLOSA, Y ME LLEVÉ UNA GRAN DECEPCIÓN.

  4. virgi dijo:
    #4

    Me parece muy interesante como está planteada y seguramente muestra algunos lados que no conocemos de esa época que tanto influyó en el resto del mundo.

  5. Juan dijo:
    #5

    Solo he aguantado 40 minutos de este engendro, esto no es teatro son cinco monólogos mezclados sin ningún interés en lo que dicen. Me siento estafado.

  6. María dijo:
    #6

    Fabulosa.

    • Juan dijo:

      Por favor, explica que tiene de fabulosa esta cosa. Sabes lo que es TEATRO? porque esta cosa teatro no es, desde luego

    • Oyedele dijo:

      Imvrpssiee brain power at work! Great answer!

      • Juan dijo:

        Que dices?

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