Criticas

‘Escenas de la vida conyugal’, el perfecto ejemplo de ni contigo ni sin ti

02/10/2017

María Sainz-Trápaga Carbajo

‘Escenas de la vida conyugal’, el perfecto ejemplo de ni contigo ni sin ti

Allá por los años 70 Ingmar Bergman escribió una miniserie que posteriormente se convertiría en película, en la que a raíz de una serie de escenas con elipsis temporales de por medio, se retrataba el matrimonio de Juan y Mariana.

La veterana actriz, directora y guionista argentina Norma Aleando, que coprotagonizó y codirigió la obra en 1992 junto a Alfredo Alcón, se pone en esta ocasión tras la dirección de la adaptación teatral, después de más de veinte años.

¿Y qué decir de Ricardo Darín que no se haya dicho ya? El actor despliega toda su magia sobre el escenario, provocando continuamente la risa del espectador de la manera más sutil y natural, y metiéndose así al público en el bolsillo haciéndole cómplice en casi todo momento. Su personaje nos regala los mejores momentos de la obra.

No tuve la fortuna de ver antes la obra y su relación en el escenario con Rivas con quien compartió reparto varias temporadas, sin embargo he de decir que la conexión con su nueva compañera de escena, Andrea Pietra se percibe desde el minuto uno. La actriz hace un trabajo impecable muy a la altura de su compañero, que ya es decir…

Cada palabra dicha al otro parece una trampa o un dardo venenoso y nos sumerge en un intenso juego de astucia tan divertido como en ocasiones agobiante, haciendo participe al público con las breves introducciones que realizan antes de cada secuencia representada y contextualizando con su correspondiente título.

No debemos tampoco olvidarnos del papel tan clave que juega tanto la luz como la música en el desarrollo de la obra, de hecho este último elemento es casi como un tercer personaje de la historia.

Lejos de ser una caricaturesca representación de la realidad que hay detrás de la institución del matrimonio, ambos intérpretes otorgan veracidad a un retrato tan cómico como dramático con el que la mayoría de los espectadores no dejan de sentirse de algún modo identificados.

Las contradicciones, el rencor y los pequeños embustes que al final se acaban convirtiendo en grandes mentiras, son los protagonistas de esta excelente obra que oscila entre el drama y la comedia para que los brillantes actores que la interpretan se luzcan durante los cien minutos que dura la pieza.

Contenido patrocinado

Comentarios de los usuarios

Añadir comentario