Criticas

‘Las preciosas ridículas’, venganza al preciosismo

06/02/2018

Mayelit Valera Arvelo

‘Las preciosas ridículas’, venganza al preciosismo

Si con El Avaro de Molière la compañía del Teatro Karpas se lució, con Las Preciosas Ridículas no se queda atrás y vuelve a colmarse de aplausos con un excelente montaje dirigido por Manuel Carcedo Sama, quien nuevamente lleva a las tablas una obra perspicaz escrita por el gran dramaturgo francés, con un reparto lleno de talento, dedicación y entrega.

En esta oportunidad las risas vuelven hacer las  protagonistas de cada función frente a una comedia servida en un acto en prosa; la cual fue representada por primera vez en la Sala de Petit Bourbon de París el 18 de diciembre de 1659. Una pieza que desde su primera representación fue un gran éxito, teniendo como clave la ingeniosidad con que el autor abordó un tema de la época.

Historia que deja en evidencia los excesos del lenguaje, de los modales y de la frivolidad literaria que rodeaba a la sociedad francesa de entonces. Lo hizo a través de dos personajes: Cathos y Madelón, dos damas provincianas que intentan imitar el lenguaje y el estilo preciosista, tanto que llegan a la ridiculez con su abuso de superlativos, ambigüedad y frases hechas.

La obra cuenta como Georgilus, burgués de provincia, llega a París con su hija Madelón y su sobrina Cathos; él quiere casarlas con dos gentiles hombres que son rechazados por las  damas, quienes alegan que los caballeros no son lo bastante refinados y no están a la altura en las cosas del espíritu.

En este montaje de Teatro Karpas, esos dos caballeros – posteriormente – se hacen pasar por un Marqués y Vizconde para vengarse, lo hacen  robándole los trajes a importantes caballeros. Actuando, y con exageradas demostraciones de galantería, no exenta de preciosismo, conquistan a las féminas para luego revelar que no son quienes dicen ser, y que los trajes no les pertenecen. Son unos simples mortales, nada de lo que ellas desean. Dándole una lección a las preciosas ridículas.

Teatro Karpas logra una puesta en escena encantadora, divertida y muy bien actuada; donde en una hora y 15 minutos conquistan a sus espectadores con caracterizaciones geniales interpretadas por: Lucía Esteso, Elena Jiménez, Jorge peña Miranda, Raúl Peñalba, Alberto Romo y Maite Vallecillo, quienes asumen sus personajes con histrionismo y astucia. Rostros moldeables que expresan más que palabras con gestos que roban carcajadas.

Sin muchos elementos en escena, más que unas sillas y dos mesitas, transcurre toda la historia con palabras y acciones caricaturescas que divierten al público con su ingenio. Movimientos repetidos y frases al unísono son elementos constantes que hacen brillar a los personajes con vestuarios creativos. Donde el autor hace una sátira al preciosismo que destierra la naturalidad y lleva a las personas al ridículo.  Y si el texto es un regalo, fusionado con la compañía  Karpas es la combinación perfecta para un buen teatro.

 

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