Criticas

‘Piaf, voz y delirio’, un viaje musical maravilloso

18/06/2018

Mayelit Valera Arvelo

‘Piaf, voz y delirio’, un viaje musical maravilloso

‘Piaf, voz y delirio’, un viaje musical histórico desde el Teatro Fígaro.

¡¡Bravooooo!! Exclama el público de pie al finalizar la función del musical ‘Piaf, voz y delirio’ que se está presentando en el Teatro Fígaro de Madrid, y no es para menos, pues han sido dos horas maravillosas de un espectáculo emotivo e impresionante donde la versátil actriz venezolana Mariaca Semprún se transforma en Edith Piaf para interpretar un repertorio en francés, y algunos temas en inglés, tal como fueron grabados originalmente. “Y es que el público me ha dado tanto que debo entregarme por completo”, Piaf.

Semprún deja atónitos a los espectadores con su trabajo. Ella mantiene la escena durante 120 minutos, cantando y actuando, reviviendo a este icono de la música universal. Su transformación es asombrosa, ver cómo cambia su cuerpo, su espalda, su voz, su mirada para convertirse en ese gorrión de París y cantar sus penas. Contárselo es poco, apreciarlo te deja sin palabras, te eriza la piel. “Porque yo canto cuando el mundo está en guerra, yo propongo la belleza”, Piaf.

El musical fue escrito por el destacado escritor venezolano Leonardo Padrón, quien con su ingenio ha plasmado la vida de la cantante francesa más célebre del siglo XX en las tablas. Y no cabe duda que Piaf revive en el teatro, gracias al minucioso y detallista trabajo de la actriz quien estudió a profundidad la manera de cantar de la estrella, su tono, sus matices, sus movimientos, sus dolencias y hasta la artrosis que padecía se refleja en sus dedos.

Un montaje maravilloso que se desarrolla a través de sus canciones.

Porque su vida era cantar. Una obra biográfica de alto poder evocativo que invita al público a recorrer la tumultuosa vida de la cantante, quien se hizo famosa cantando en las calles de París. Cabe destacar que el espectáculo contó con un grupo de directores escénicos conformado por Miguel Issa, Valentina Sequera, Paul Márquez, Leonardo Padrón y la propia Semprún. El diseño de vestuario es de Raquel Ríos.

El periplo musical comienza cuando se apagan las luces de la sala y se escuchan las primeras notas de un piano. En segundos aparece la protagonista de la noche, Edith Piaf, quien nos traslada de inmediato a su Francia. Se aprecia una pared de fondo, que en ocasiones hará de pantalla para proyectar imágenes de diferentes contextos que vive la artista. El musical cuenta con un dispositivo escénico que va girando alrededor del escenario dependiendo de las situaciones de la cantante y sus emociones. La estética está ambientada entre los años 20 y 50. La escenografía es de Alfredo Correia.

Pero la majestuosidad de la obra no sería posible sin sus cómplices musicales, siete virtuosos en total, ellos son: Hildemaro Álvarez (piano, dirección musical y arreglos), Alexis Balanowsky (acordeón), Daniel Rouleau (saxofón, clarinetes y flautas), Oscar Fanegas (contrabajo), Frank Mayea (trompeta), David Moreira (violín) y Carlos Franco (batería), quienes suenan magistralmente junto a la protagonista de la noche. Acompañados de un fantástico diseño de iluminación realizado por Ernesto Pinto.

Entre los temas que interpretan están: La Foule, L’Accordéoniste, Autumn Leaves, C’est L’Amour, Non, Je ne regrette rien, L’hymne a l’amour, La vie en Rosa, Les amants d´un jour, Padam Padam, Milord, entre otros, los cuales evocan una época y conmocionaron al público con su interpretación.

“Porque si no fuera cantante no viviría”. “Yo preferí ser cantante que vivir”. “A mi última gira la llamaron la gira suicida, pero suicidio era no cantar”, son algunas de las frases que se te quedan en la mente.

“Porque Piaf es Francia” asevera la cantante en escena, quien se define como un volcán en permanente erupción. Confiesa que no le tiene miedo a la muerte y que está preparada a recibirla. Pero antes de marcharse, a sus 47 años, dejó claro que su lema era “amar”, amar en todas sus formas, dimensiones y posibilidades. Y si de algo estaba segura era de no arrepentirse de nada.

Le intrigaba saber cómo la recordarían después de su muerte, si hablarían de ella, si seguirían cantando sus canciones. Y aquí nos encontramos cada noche viviendo su historia, escuchando sus temas en la prodigiosa voz de Semprún quien la ha traído de vuelta a los micrófonos. “Porque mi vida entera está en mi garganta, en cada canción”, dice Piaf quien conmueve al público con cada palabra.

Un espectáculo que no se pueden perder, con un ritmo que se transforma en magia y poesía.

Es la oportunidad perfecta de descubrir a Piaf, sentirla cerca, disfrutar su talento y sus letras. Realmente un trabajo impecable que es de admirar. Un resultado que se ha logrado gracias a un equipo de profesionales que ha trabajado con ahínco todos los detalles, comenzando por Semprún, quien anteriormente se había lucido en otros musicales, pero con este sobrepasa todas las expectativas, un gran reto del cual sale airosa. Enhorabuena “Piaf, voz y delirio…. “

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