Criticas

‘Muerte en el Nilo’, amor obsesivo entre maletas

30/01/2019

Mayelit Valera Arvelo

‘Muerte en el Nilo’, amor obsesivo entre maletas

‘Muerte en el Nilo’, el clásico de la consagrada escritora británica Agatha Christie que se está  presentando en el Teatro Amaya.

Su escenario que recibe a 10 actores que se lucen con esta historia de amor, suspenso y asesinato, versionada y dirigida de forma ingeniosa por Víctor Conde, quien hace una puesta en escena contemporánea y elegante, todo un reto del cual sale airoso. A su vez hace realidad un sueño que tenía en mente, llevar a escena un texto que había admirado desde hace muchos años, como también a su autora, una de las grandes escritoras de la literatura universal.

El montaje nos invita a viajar, a zarpar desde un barco para descubrir historias. La bienvenida la ofrece un actor que está de pie frente a un micrófono en un costado del escenario, él habla mientras el público se ubica en sus asientos. En el otro extremo del escenario un músico toca un piano de manera magistral, teclas que más adelante también sonarán junto a la dulce voz de una de las actrices, quien interpretará canciones de la época para envolvernos en su contexto.

Cabe recordar que Muerte en el Nilo es una novela policíaca publica en 1937 y en los años 40 fue llevada al teatro de la mano de la propia autora. En 1978 se estrenó en la gran pantalla bajo la dirección de John Guillermin. La historia cuenta el asesinato de una joven durante su luna de miel dentro de un crucero por el Nilo, un asesinato frío y sin aparentes explicaciones, pero al parecer otros pasajeros tenían motivos para asesinarla.

Es así como nos embarcamos en esta nueva travesía artística, sostenida en la esencia del libro, pero con algunos pequeños cambios que no modifican la historia. Víctor Conde se atreve a ofrecernos algo diferente, nos presenta una puesta en escena con música en vivo y con un juego escénico, ya que las maletas también son protagonistas, nunca salen de escena, entre cerrojos guardan secretos que van de un lugar a otro y sirven a sus dueños en lo que necesiten.

La escenografía es una estructura de madera que simula la proa de un barco, con lucecitas en las alturas, en ese espacio se desarrolla toda la historia, y donde los personajes pasarán la mayor parte del tiempo, aunque no hablen, tampoco salen de escena, están moviéndose o congelados para que se desarrolle la trama. Solo por momentos muy cortos y puntuales algunos personajes desaparecen de la proa. Por eso sus miradas siempre están espiando los recovecos, más cuando saben que hay un asesino entre ellos.

Es evidente el trabajo corporal que ha hecho el reparto para hacerse dueño del espacio y los accesorios. Logran así fusionarse con el equipaje y ser parte de una sola estampa. Y sin darnos cuenta el tiempo trascurre, mientras las siluetas deambulan por las esquinas y el público va reconociendo rostros que ocultan mentiras, ojos que revelan miedo y verdades que están a punto de revelarse.

Los protagonistas de esta historia son: Pablo Puyol, Adriana Torrebejano, Cisco Lara, Ana Rujas, Ana Escribano, Miguel García Borda, Sergio Blanco, Lorena de Orte, Paula Moncada y Dídac Flores, éste último también toca el piano y hace un trabajo excelente. Un reparto de primera línea, que se engrandece con cada uno de sus diálogos y actuaciones impecables.

Y al contrario de otras historias donde el desenlace puede tardar en llegar, en este montaje sucede de modo veloz, pero sin dejar de asombrar. Muerte en el Nilo es un trabajo bien cuidado, donde se aplaude el riesgo, la creatividad y el profesionalismo. Llevado a las tablas por un equipo donde se siente la pasión, las emociones y la entrega de cada uno de los participantes. Un proyecto donde se enaltece el trabajo de Agatha Christie en el Teatro Amaya.

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