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El Teatro EDP Gran Vía medirá nuestras emociones

21/01/2019

Susana R. Sousa

El Teatro EDP Gran Vía medirá nuestras emociones

Desde el 10 de enero, el Teatro de la Luz Philip Gran Vía es el Teatro EDP Gran Vía

Un doble estreno para uno de los teatros con más historia de la Gran Vía madrileña. Un edificio que se inauguró en 1913 como teatro pero que años más tarde pasó a ser el Cine Gran Vía. Uno de los 13 cines de la calle Gran Vía que, entre los años veinte y treinta, se convertiría en el centro de la vida ciudadana. Más tarde, durante las décadas de 1950 y 1960, los cines se convirtieron en el gran reclamo en un periodo de gran esplendor tras las penurias de la posguerra. Eran tan lujosos y atrayentes como las películas que se veían en ellos.

Desde el año 2004, ya convertido en teatro (Teatro Compac Gran Vía) pasó a ser gestionado por el Grupo Smedia, convirtiéndose en referente de grandes producciones musicales. Posteriormente pasó a llamarse Teatro de la Luz Philips Gran Vía.

Con la llegada del año 2019, el Teatro de la Luz Philps Gran Vía vuelve a cambiar su nombre, pero en esta ocasión, además, pone en marcha un sistema novedoso y único que va a medir las energías que se generan en el patio de butacas. Este proyecto durará tres años y resulta de un acuerdo entre la empresa EDP, el principal grupo eléctrico de Europa y el mayor de Portugal, y el Grupo Smedia. De este acuerdo nace el nuevo Teatro EDP Gran Vía, cuyas vibraciones serán transformadas en energía eléctrica que se donarán a fines sociales.

Las carcajadas, los aplausos, las ovaciones de las que se nutre el teatro y los artistas, no se quedarán ya solo en los corazones de las actrices, de los actores y del público, sino que se recogerán en un equipo acústico especial que los convertirá en decibelios. Todas estas vibraciones se recogerán gracias a unos micrófonos situados en la zona central del patio de butacas y saldrán de la sala del teatro convertidas en energía eléctrica que servirá para hacer del mundo un lugar mejor. Los kilovatios hora generados en cada función se publicarán en las redes sociales del propio teatro, así como en las pantallas del mismo, indicando los espectáculos que más energía han generado.

Para mostrar cómo funciona el captador de energía, se hizo una pequeña prueba con un fragmento del musical ‘El jovencito Frankestein‘ (hasta el 5 de mayo en el Teatro EDP Gran Vía), que se cerró con 42,22 kilovatios hora. La compañía y la productora responsables del musical, seleccionarán la primera ONG o proyecto solidario al que EDP entregará la suma de todos los kilovatios hora obtenidos en las funciones de este musical.

El teatro, generador de emociones, se convierte con esta iniciativa en generador de energía. Una energía que se compartirá para fines solidarios. Sin duda, el teatro goza de una salud de hierro y este es el inicio de una nueva era, de una nueva forma de entender el teatro, una de las artes más antiguas del mundo.

¿Qué es la emoción ¿por qué la perseguimos? ¿qué nos hace sentir? Desde nuestros orígenes, hemos buscado las emociones, propias o ajenas, para contagiarnos por ellas y así creamos las historias. Historias que pasaron de cuentos junto a la hoguera, a obras sobre el escenario y nació el teatro. Un generador de emociones, el templo de nuestras energías.

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