Criticas

Nekrassov, excepcional montaje de la única comedia de Sartre

11/02/2019

Mayelit Valera Arvelo

Nekrassov, excepcional montaje de la única comedia de Sartre

No solo la obra ‘Nekrassov’ es un texto maravilloso, sino que se suma un reparto de altura que logra mantener a los espectadores atónitos en sus butacas.

Siete actores que se transforman en 13 personajes en el Teatro de la Abadía, donde se cubren de gloria con un montaje sorprendente dirigido por el británico Dan Jemmett.

Cabe destacar que Nekrassov es la única comedia escrita por el filósofo francés. Se estrenó en París en 1955 en plena Guerra Fría, y su misión era denunciar la política inmediata y ridiculizar la manipulación informativa que alejaba a la población del conocimiento de la realidad social.  Una sátira feroz contra el cuarto poder: la prensa y la conveniencia de la información. Esto no fue muy bien recibido por la clase burguesa, quienes se sintieron ofendidos y rechazaron la propuesta, por eso fue un fracaso en ese momento.

La pieza gira alrededor de George de Valera, un estafador profesional, quien escapa de la policía haciéndose pasar por Nekrassov, un ministro ruso que supuestamente ha cruzado el “Telón de Acero” y se ha convertido en un disidente. De esta manera logra salvarse de la cárcel falsificando noticias para el diario anticomunista Soir à París que contrata sus declaraciones en exclusiva para incrementar sus ventas y fortalecer su alianza con el gobierno francés. Pero al verse atrapado por la manipulación de la prensa y del Estado, George de Valera decide revelar su verdadera identidad.

Al entrar a la sala el escenario está dispuesto para la representación. En el centro otra tarima de menor tamaño a otro nivel, a su alrededor varias sillas y algunos muebles que se moverán de acuerdo a las acciones de los personajes. Del lado derecho del espectador un tocadiscos de época sonará en el piso. Entra el reparto y comienza la aventura teatral. Todos siempre estarán a la vista del público, sentados o de pie, observando lo que sucede, esperando su turno para el juego. Solo desaparecerán para cambiarse el vestuario, de resto, todos esperan el momento para la acción.

El ritmo es vertiginoso, nos mantienen conectados con cada uno de sus personajes, sus movimientos, gestos aderezados con filosos diálogos que nos sacuden como espectadores, haciéndonos reír y pensar. Cada uno de los actores tiene un trabajo magistral con sus expresiones e intervenciones. Se aprecian cambios veloces para interpretar el próximo papel. Hay que aplaudir el histrionismo de todo el equipo que evidencia un trabajo impecable.

El reparto está conformado por: José Luis Alcobendas, quien es el periodista intachable, honesto, que aunque no quiere formar parte de la estafa, termina cediendo. Hace un trabajo admirable de expresión corporal y voz. Ernesto Arias es el estafador perspicaz, quien con su fuerza escénica logra colocarnos de su parte, con astucia e ingenio. No se queda atrás David Luque, el nefasto director del diario, quien con su arrogancia y estupidez sobrepasa los límites de la tolerancia, un trabajo de méritos.

A ellos se les suman Carmen Bécares, Miguel Cubero, Palmira Ferrer y Clemente García que están simplemente geniales con nada una de sus intervenciones, desdoblándose con varios personajes y haciendo teatro del bueno. Aplausos para ellos, un reparto listo para la acción, haciendo entradas y salidas puntuales para darle forma a una realidad que no está muy lejos de la actualidad.

La versión de este montaje es de la mexicana Brenda Escobedo. La obra original duraba seis  horas, luego pasó a cuatro con 28 personajes y la que se presenta en el Teatro La Abadía se ha reducido a un poco más de dos horas. Esta es la tercera obra que el inglés Jemmett dirige para el teatro, anteriormente montó El Burlador de Sevilla (2008) y El Café de Fassbinder/Goldoni (2013), que también fueron elogiadas por el público.

Hay obras que aunque pasen décadas no pierden su vigencia. Pareciera que los intereses políticos, económicos y sociales en ocasiones no se den la mano. Nekrassov también nos hace reflexionar sobre la responsabilidad que tiene cada persona dentro de la sociedad, de cómo sus actos pueden repercutir en un determinado momento, la importancia de ser un buen ciudadano para ayudar a una mejor convivencia. La conciencia. Enhorabuena por el excelente trabajo.

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