Criticas

‘No me olvides, el maestro Juan Martínez que estaba allí’

24/10/2018

Mayelit Valera Arvelo

‘No me olvides, el maestro Juan Martínez que estaba allí’

La obra ‘No me olvides. El maestro Juan Martínez que estaba allí’, es una pieza de teatro justo para no olvidar, para recordar por su trabajo, por su entrega y pasión.

Es una historia conmovedora de lucha por lo que se quiere, de drama por lo que se busca, de anhelo por sobrevivir y seguir adelante, pero sin olvidar. El texto está basado en la novela de Manuel Chaves Nogales, adaptado, dirigido y protagonizado por Alfonso Lara, quien con su talento nos conquista de principio a fin.

Alfonso interpreta con ingenio a Juan Martínez, un bailaor flamenco burgalés, que junto a su mujer Sole, son contratados para ir actuar en Turquía, donde les sorprende la I Guerra Mundial. Pero su peripecia apenas comienza, luego continuarán su gira por Europa y acabarán en Rusia, donde se verán atrapados por la Revolución de Octubre; envueltos en un conflicto ajeno, el matrimonio irá de un lado a otro, sin encontrar tranquilidad, sino cargados de incertidumbre y desasosiego. Los acompaña su arte y el deseo por la vida.

El reparto lo completa Pepa Rus, Micaela Quesada, Rosa Fernández Cruz, Juan Carlos Arráez, Piñaki Gómez, Eva Boucherite y Pablo Rivero Madriñán, quienes le dan vida a una lista de personajes que irán apareciendo en el convulsionado recorrido que le toca vivir a la pareja. Cada personaje es defendido a capa y espada, y de este modo van construyendo esta historia de aventuras, un tanto cruel como tierna, así como la vida misma.

Y es que siempre están latentes los cambios, el pasado que te enseña, el presente que te aliente. Para recordar lo aprendido y luchar por lo que se desea. Y a pesar de las adversidades estos personajes nunca darán tregua, seguirán adelante por encima de las dificultades y el cansancio. Porque las cicatrices de la vida son para respirar y continuar.

En el escenario apreciamos una gran reja rectangular plateada que se abre y se cierra según las circunstancias. Su misión es abrir pasos o trancar caminos. Esta reja es el límite de sus actos y a la vez el encierro de sus vidas, porque sin darse cuenta se encontrarán atrapados en realidades inesperadas en un país extraño.

Son dos horas de historias, de risas, de sustos y de sentimientos encontrados. En una atmósfera de guerra donde lo que predomina son las malas noticias y donde los personajes hacen peripecias para seguir viviendo. Y aunque no les guste la política se verán envueltos en situaciones imprevistas donde su talento como artistas los salvará e impulsará a seguir.

Con una puesta en escena bien cuidada, entretenida, cargada de entusiasmo por parte de los actores, quienes se desdoblan en cada situación. Solo Juan Martínez y Sole no cambiarán, siempre juntos tratarán de solucionar sus penas. Por eso es un montaje para no olvidar, para sonreír y seguir, y es que no podemos desechar la historia, lo vivido, lo pasado y lo que hemos sido, y así construir un mejor recuerdo.

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