Criticas

‘Tom en la Granja’, mentiras que sobrepasan el alma

13/12/2018

Mayelit Valera Arvelo

‘Tom en la Granja’, mentiras que sobrepasan el alma

Cuando el mentir es lo habitual y se convierte en el arma perfecta para defenderse de las humillaciones y agresiones. Porque “los homosexuales aprenden a mentir antes de aprender a amar”, dijo Michel Marc Bouchard, autor de la obra Tom en la Granja que se está presentando en la Sala Jardiel Poncela del Centro Cultural Fernán Gómez.    

Una pieza contundente, desgarradora, que te muestra como una mentira lleva a otra y así se va tejiendo una verdad insostenible, envuelta en una telaraña débil que por más que se quiera mantener  en algún momento caerá. Porque lo que está a la vista no necesita anteojos. Y porque la vida no se puede sostener sobre mentiras, el día menos pensado se desploma todo.

Tom en la Granja cuenta con la impecable dirección de Enio Mejía, quien con su reparto nos hipnotiza durante casi dos horas, con una puesta en escena impregnada de fuerza; y como un tornado, estos personajes desatan la furia en las tablas para tratar de revelar una verdad o de mantenerla oculta hasta que se pueda.

La historia es protagonizada por un reparto de excelentes actores: Yolanda Ulloa como Agatha, Gonzalo De Santiago es Tom, Alejandro Casaseca es Francis y Alexandra Fierro es Sara, un cuarteto que se fusiona en las tablas para crear la atmósfera perfecta de tensión y opresión de estos personajes que prefieren vivir en la mentira antes que afrontar la verdad.

En el escenario apreciamos una mesa de madera, unas sillas y a un costado unos bultos de paja que se convierten en una cama. El decorado son pequeños trozos de madera, uno al lado del otro, para dar la impresión de paredes hechas de troncos y en el centro un arbusto completa la escenografía. Ofreciendo un ambiente hostil donde los personajes sostendrán diálogos duros con algunas pinceladas poéticas y de ternura.

La historia cuenta como Tom, un joven publicista,  viaja a la granja donde nació quien fuera su pareja para acudir a su funeral. Allí conoce a su suegra y a su cuñado, quienes no saben de su existencia y de la verdadera identidad sexual del hijo. A partir de entonces se iniciará un juego de falsedades y duplicidades en el que una madre, un hermano y un amante enfrentarán la muerte de su ser querido desde la tragedia del autoengaño, desatando lo más salvaje de la naturaleza humana.

Es sorprendente como se va desarrollando la historia, por momentos pareciera algo inverosímil, pero es que a veces los seres humanos preferimos colocarnos una venda en los ojos antes que aceptar la realidad. La impotencia reina en la escena y es que Tom se deja envolver en una maraña de enredos y termina cayendo en un juego que pareciera ser un espiral del cual nunca podrá salir. Poca luz en la escena, y es que la penumbra impera en el espacio.

Es así como caemos súbditos de una trama dura, áspera, delicada y terrible. Donde un juego perverso no envuelve en un lugar lejos de la ciudad, en una estampa rural, donde la inocencia y la ira asfixiante colisionan. Una propuesta escénica que une en el escenario temas como: el amor, la aflicción, la mezquindad, el homoerotismo y la mentira como formas de amar.

Cabe recordar que Tom en la granja fue llevada a la pantalla grande en el 2013; una película de drama psicológico dirigida por el director canadiense Xavier Dolan, al cual recibió críticas favorables. Fue proyectada el 2 de septiembre en la competencia principal del Festival Internacional de Cine de Venecia del 2013 donde ganó el Premio de la Federación.

“La homofobia no es el tema obsoleto que muchos desearían creer. Permítanme proponerles que todos podemos prestar nuestros oídos al dolor del amor”, Michel Marc Bouchard. Excelente montaje que nos invita a la reflexión.

Comentarios de los usuarios

Añadir comentario